El humor es una capacidad humana. Solamente el hombre en su ser racional cuenta con la capacidad de propiciar y determinar espontáneamente eventos o circunstancias que generan la risa, la alegría y el optimismo (entre diversos estados más). Para el lector no es desconocido que, el humor ha sido teorizado en tres perspectivas; La primera alude a la superioridad que brinda el burlarse de otros o hacer humor con base a los errores y nimiedades de los demás. En otro sentido, y desde una óptica netamente psicoanalítica se considera que el humor, mediante el chiste, también refleja algo de la dinámica interna del individuo. Por último, se admite el papel del humor como un medio de liberación de la tensión o de aliviar el estrés cotidiano.
El humor y la lúdica han sido revalorizados en la época contemporánea, viendo su utilidad en los procesos grupales, el desarrollo humano, el desarrollo infantil, las dinámicas grupales, los programas de capacitación, las modalidades de entrenamiento sistematizado (outdoor training e indoor training), así como también los eventos de tipo de sociocultural que demandan lo lúdico como un potente dinamizador.
Fig. Posibles bondades del humor y la risa.
No obstante, aunque se valore el papel del humor en la vida, al observar la realidad se entiende la resistencia que se da en muchos contextos para compartir momentos de distensión, alegría y calistenia; se asume que la seriedad, la racionalidad y el formalismo son privilegios del saber, la convivencia humana o la ciencia misma.
Como expresó Benavente: “Nada prende tan pronto unas almas de otras como esta simpatía de la risa”. Asimismo refiere Reyes Rojas (2010): " No se puede hablar del humor sin antes definirlo. El
humor se considera una “[…] respuesta emocional de hilaridad dentro de un contexto
social, provocada por la percepción de la incongruencia lúdica, que se expresa por medio
de la sonrisa y la risa” (p. 35). De esta definición se puede inferir que el humor está referido
al contexto social y que se compone de elementos cognitivos (dados por la incongruencia),
emocionales (dados por la hilaridad) y conductuales (dados por la risa)."
El humor, si se habla psicológicamente, también es un desafío en la dinámica individual o profesional de una persona que interactúa con grupos, y que se ve en la necesidad de hacer más agradable, didáctica, innovadora, entre otras cosas, dichas interrelaciones.
Con respecto al interés de todos estos temas en torno de lo que denomino personalmente Neurolúdica", es interesante y a la vez quita toda trivialidad posible sobre el tema, el aporte de Gordon (2006) cuando expresa: "Aristóteles, Kant, Darwin y Freud han reflexionado
sobre la naturaleza y el efecto
de la risa. Bergson la vinculaba con la creatividad.
Otros la han relacionado con la
medicina: el humor como una forma de terapia.
Bernard Shaw al igual que Jorge Luis
Borges la veían como un medio de elevación
espiritual, un juego intelectual para
comunicarse y sortear momentos difíciles.
El escritor Amos Oz considera a la risa como
un antídoto contra el fanatismo. Konrad
Lorenz, Premio Nobel en Medicina, planteaba
que el humor y la sabiduría eran las
grandes esperanzas de nuestra cultura. A
pesar de este aprecio, conocemos poco sobre
el fenómeno de la risa."
Puede entonces afirmarse que, a nivel neurolúdico, el juego es un vehículo o mediador importante del humor y la risa, y cuyas posibilidades no deben minusvalorarse, puesto que parte de la alegría de la vida deriva, precisamente, de compartir momentos alegres y lúdicos que desdibujen el estrés, la enfermedad, la frustración y el sufrimiento de la existencia.
Ni qué decir también del papel del cerebro (su neurofisiología) mediante la dinámica límbica con sus funciones emocionales diversas y los neurotransmisores (adrenalina) las hormonas (endorfinas) que se consideran facilitan la interpretación de la sensación de placer (James Olds y Peter Milner, 1950), felicidad, bienestar o alegría. Al respecto de todo esto hay mucho todavía por investigar, aunque nadie niega el papel del cerebro y sus estados mentales en las experiencias emocionales de todo tipo.
El humor, pues, debe ser privilegiado, por qué no, como una posible función psicológica, ligada al carácter y personalidad del individuo, así como a las relaciones de convivencia, tan deterioradas en la sociedad contemporánea.
La neurolúdica es el estudio interdisciplinario de la influencia del humor en el aprendizaje, la enseñanza, la convivencia y el bienestar individual, entre otras cosas.
Referencias:
Gordon, J (2006). La risa como objeto de la ciencia. Revista de la Universidad de México. No 34.
Martin, R. A. (2008). Psicología del humor: un enfoque integrador. Madrid: Orión,
642 p.
Roselli, D. (2000). Neur. introducción a las neurociencias. Universidad Javeriana, Colombia.
Wiseman, R. (2008). Rarología: La curiosa
ciencia de la vida cotidiana, Temas de hoy, España.
